FlujoMed ID es la identidad médica del ciudadano: un resumen clínico que lo acompaña a cualquier consultorio, hospital o emergencia del país — y que él mismo gobierna, dato por dato, médico por médico.
Construido sobre el International Patient Summary (HL7 FHIR R4), el mismo estándar que sostiene los sistemas nacionales de Uruguay, Brasil y Estados Unidos. Sin formatos inventados: lo que se emite aquí se puede leer en cualquier sistema del mundo.
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No proponemos un experimento: proponemos traer a Venezuela un modelo que la región ya probó, con el estándar que todos comparten.
Historia Clínica Electrónica Nacional: sistema federado con estándares internacionales que une a todos los prestadores públicos y privados. El ciudadano accede a lo suyo por el portal Mi HCE. El BID financió el proyecto con ~21 millones de dólares en tres préstamos.
La Rede Nacional de Dados em Saúde es por decreto la plataforma oficial de interoperabilidad del SUS, modelada en HL7 FHIR. El ciudadano controla su histórico desde la app, con 29 millones de usuarios activos al mes y el CPF como base de identificación.
El marco federal de intercambio conecta redes de hospitales, clínicas y aseguradoras bajo reglas comunes, con FHIR y acceso individual del paciente a sus propios registros como propósito explícito de la red.
Un ecosistema de tres capas que ya está en marcha: dos aplicaciones clínicas operando con consultorios reales, y la capa de identidad que las une — la que esta demo muestra.
Una sola identidad médica por ciudadano, creada por él mismo en flujomed.com. Uruguay la construyó sobre la cédula digital; Brasil la está llevando al CPF. La nuestra nace sobre el documento que todo venezolano ya tiene.
Cada resumen es un International Patient Summary en HL7 FHIR R4, con terminologías internacionales (SNOMED, LOINC, CIE). Legible por máquinas en cualquier sistema del mundo — y por humanos, en papel, si hace falta.
Qué dato, con qué médico y por cuánto tiempo: cada permiso se activa y revoca por separado, y toda consulta queda en una bitácora que la persona puede leer. El consentimiento no se argumenta — se muestra.
Ante un paciente inconsciente, un profesional verificado puede «romper el vidrio»: declara su identidad, justifica por escrito, ve solo el resumen vital — y el evento queda auditado y notificado al ciudadano.
Un tablero epidemiológico para la autoridad sanitaria, alimentado solo por agregados desidentificados alineados a la CIE — nunca por historias individuales. La frontera es de arquitectura, no de promesa.
Cada institución conserva su sistema y su expediente. Lo que viaja al ID son los recursos estándar derivados, autorizados por el paciente — el modelo federado que Uruguay validó con todos sus prestadores.
La infraestructura clínica ya existe y opera. El piloto valida la capa de identidad a escala controlada, con métricas públicas.
5.000 ciudadanos con su ID médico activo y las clínicas ya operativas del ecosistema como primeras fuentes, en 12 meses.
Alinear el reporte epidemiológico (CIE), el marco de consentimiento y el protocolo de emergencia con la normativa venezolana desde el diseño.
Ciudadanos activos, documentos emitidos bajo el estándar, accesos de emergencia auditados y reportes estadísticos entregados. Lo mismo que midieron Uruguay y Brasil.